26/9/2012

We made something

Hace un par de meses hablé ya sobre The LA Complex, y la recomendé como el entretenimiento veraniego (o no veraniego, que también) que es. Porque lo es, porque es entretenidísima. Lo fue ya en su primera temporada, y lo ha vuelto a ser en su segunda temporada, que justo acabó esta semana. Y ya sé que soy más pesada que una vaca en brazos, pero puesto que soy uno de los pocos seres humanos en el planeta que le dieron una oportunidad a esta serie, siento que es prácticamente mi obligación hacerle toda la publicidad que pueda. Porque de verdad que lo merece.

Y esta vez no voy a comentar lo entretenida que es (que también, ojo, pero como eso creo que ya lo he dicho suficientes veces, no hace falta que lo repita más), sino que la voy a recomendar por otro motivo distinto, y que es probablemente la razón por la que en solo diecinueve episodios (seis de la primera temporada y otros trece en la segunda) le he cogido tanto cariño a la serie, mucho más que el entretenimiento por las seiscientas cosas que pasan por temporada. Y es que The LA Complex ha conseguido que me implique mucho con sus personajes, con sus problemas y con todos esos caminos (llenos de tropiezos, meteduras de pata y desvíos) que tienen que recorrer. Por supuesto que con unos más que otros, pero en general con todos al menos hasta cierto punto.

Porque a ver, es verdad que sobre todo en esta temporada no hay quien le tosa a Kal, Connor o Raquel, porque son los que tienen las tramas más fuertes e interesantes. Kal, de hecho, ha llevado prácticamente el peso de toda la temporada, porque los guionistas acertaron al darse cuenta de que el camino que ha tenido que recorrer para aceptar su homosexualidad es una historia que, en esas circunstancias y con esas consecuencias, no se ha contado. No sé si nunca, pero desde luego que no es la historia típica, ni algo que hayamos visto mucho. Y, como digo, aunque él haya llevado prácticamente el peso de la temporada entera, tanto los traumas y el miedo al abandono de Connor, como la lucha de Raquel por salir adelante a pesar de ella misma, son también puntos fuertes. Y son personajes fuertes e interesantes (o al menos yo tengo mucha debilidad por los tres, sobre todo por Kal y Raquel).

Pero es que incluso aquellos con tramas de menos peso dramático han sabido hacerse querer. Al personaje de Nick le ha venido Dios a ver con una Sabrina en la que por fin han sabido encontrar el equilibrio que la convierte en una zorra del infierno que se hace querer (y, hablando de tramas interesantes, lo de los problemas con que se encuentra Sabrina por ser mujer en un mundo bastante dominado por hombres también me resultaron interesantes, incluso aunque no fueran el punto central de la serie en ningún momento). Y en cuanto a Abby... pues Abby es Abby, y no sé a los demás, pero a mí me resultan muy entrañables sus tramas, y verla cambiar de novio como de camisa. Quizá los únicos que no han sabido encajar del todo en este grupo han sido Beth y Simon, los nuevos, y no porque no tengan una historia interesante, sino porque quedaban un poco fuera de lugar en la historia.

Aun así, hay algo que no falla en ninguno de los personajes de The LA Complex, ni siquiera en aquellos que no acaban de cuajar, y es la complejidad de la mayoría de ellos. Algo que resulta especialmente sorprendente teniendo en cuenta el tipo de serie que es y lo que esperamos de ella. Sí, parte de una base relativamente mamarracha, y en general la idea de la serie es esa y no va más allá. Pero puestos a crear a estos personajes, a llevarlos de un sitio a otro, a hacerlos tropezar mil veces y a pasearlos por unos cuantos dramas a veces surrealistas y otras no tanto, crean los mejores personajes posibles. Les dan un fondo, unos matices y una cercanía que están muy conseguidos. Y gracias a ello permiten que te impliques, que sufras con ellos y que te alegres cuando, por una vez, les salen las cosas bien. O, como ha sido mi caso, consiguen que casi se te escape la lagrimita con ese casi-final con el Bye Bye Bye de Plants and Animals de fondo mientras vemos a cada uno de los personajes enfrentándose a su ahora y a su mañana.

No sé si The LA Complex renovará por una tercera temporada, aunque yo desde luego que cruzo los dedos por que lo haga (al fin y al cabo, la esperanza es lo último que se pierde), porque tengo muchas ganas de saber hacia dónde sigue el camino de cada uno de ellos. Pero incluso aunque no lo haga, aunque acabe aquí, no considero que los episodios que he visto sean tiempo perdido. E incluso de cerrar aquí lo haría con un final que podría considerarse prácticamente perfecto. Y por eso no puedo hacer otra cosa que seguir recomendándola. Una y otra vez.

¡Saludos!

PD: Oh, y me gustó que se acordaran de ciertos personajes de la primera temporada. Por supuesto que Tariq necesitaba salir porque era fundamental en la historia de Kal, pero la aparición de Ricky y Alicia también me hizo ilusión.
PD2: Y ahora algo que no tiene nada que ver. Con la manía que le tenía a Bobby Cannavale hasta hace relativamente poco, que sepáis que entre Nurse Jackie la temporada pasada y Boardwalk Empire ahora, he aprendido a apreciarlo enormemente.